Jody WIlliams

Jody Williams recibió el Premio Nobel de la Paz en 1997 por su trabajo para prohibir las minas terrestres a través de la Campaña Internacional para Prohibir las Minas Terrestres, que compartió el Premio de la Paz con ella ese año. En ese momento, se convirtió en la décima mujer en sus casi 100 años de historia en recibir el Premio.

Al igual que otros que han visto los estragos de la guerra, es una activista por la paz abierta que lucha por recuperar el verdadero significado de la paz, un concepto que va mucho más allá de la ausencia de conflicto armado y se define por la seguridad humana, no por la seguridad nacional. Williams cree que trabajar por la paz no es para los débiles de corazón. Requiere una tenaz persistencia y un compromiso con una paz sostenible, basada en la justicia ambiental y que satisfaga las necesidades básicas de la mayoría de las personas de nuestro planeta. Desde enero de 2006, Jody Williams ha trabajado para lograr su trabajo de paz a través de la Iniciativa de Mujeres Nobel, que preside. Junto con la hermana Laureada, la Dra. Shirin Ebadi, de Irán, lideró la creación de la Iniciativa Nobel de la Mujer, a la que se unieron las hermanas laureadas Wangari Maathai (Kenya), Rigoberta Menchú Tum (Guatemala), Betty Williams y Mairead Maguire (Irlanda del Norte). La Iniciativa utiliza el prestigio del Premio Nobel de la Paz para magnificar el poder de las mujeres que trabajan en países alrededor de la palabra paz, justicia e igualdad. En 2007, Williams dirigió una polémica Misión de Alto Nivel sobre Darfur para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En marzo de ese año presentó al Consejo el contundente informe de la Misión y sigue participando activamente en la labor relacionada con la cesación de la guerra en Darfur. Desde 1998, Williams también se ha desempeñado como Embajador de Campaña de la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres. A principios de 1992, con dos organizaciones no gubernamentales y un empleado de una, Jody Williams, supervisó el crecimiento de la Campaña a más de 1.300 organizaciones en 95 países que trabajan para eliminar las minas terrestres antipersonal. En un esfuerzo de cooperación sin precedentes con los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja, se desempeñó como estratega principal y portavoz de la Campaña Internacional para la prohibición de las minas terrestres antipersonal, ya que logró dramáticamente su objetivo de un tratado internacional que prohibiera las minas terrestres antipersonal durante una conferencia diplomática celebrada en Oslo en septiembre de 1997. Williams sigue siendo reconocida por sus contribuciones a los derechos humanos y la seguridad mundial. Ha recibido quince títulos honoríficos, entre otros reconocimientos. En 2004, Williams fue nombrada por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas del mundo.

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